Alicia y las Hormigas
Formada en 2020 en Valparaíso, Alicia y las Hormigas fusiona funk, pop y crítica social en una propuesta donde la música bailable no implica superficialidad. Conformada por Alicia Bronstein (voz), Vicente Bronstein (bajo, teclado, sintetizador), Sergio Cortés (guitarra) y Benjamín Iturriaga (batería), la banda se caracteriza por crear un espacio donde se puede saltar mientras se reflexiona sobre problemas contemporáneos, con una energía que «invita a moverse sin pensarlo demasiado». Su primer álbum «CLAN!» (2023) fue creado orgánicamente sin profundo conocimiento de producción, funcionando como documento de descubrimiento donde influencias claras como Los Tetas se filtraban a través de una propuesta propia.
El año 2024 marca transición crucial cuando Vicente Bronstein profundiza en Ableton y sintetizadores, con el proyecto «haciendo más serio». Sencillos como «A 1000 X HORA» testimonian esta experimentación, presentando «riffs de guitarra y elementos sonoros con influencia del funk, Chic, Britney, Daft Punk» en un sonido propio y juguetón. La banda comienza a integrar profesionalización visual y de show sin perder su identidad, invirtiendo en «colores fuertes, texturas variadas y visuales en los shows».
«Arresto Discotecario» (2025) representa madurez y claridad, con seis canciones que equilibran temas danzables con letras críticas. El EP abre con «Mambo en Guayana» (colaboración con Rolando Fino) y presenta canciones como «Víbora» —electrónica con crítica a la cultura tóxica urbana— y «Kill the Routine» —que «suena como Alex Andwarter meets Café Tacuba»—. El álbum logra equilibrio deliberado: «tiene temas que rítmicamente instan al baile y otros que tienen líricas con temáticas más profundas o más críticas».
Un crítico reflexiona: «No recuerdo un EP de música chilena que pueda escuchar de principio a fin mejorando mi humor mientras voy moviéndome por la ciudad. CLAN! estaba bien como disco, pero Arresto Discotecario va perfilando un estilo, sonoro y de propuesta estética». Alicia y las Hormigas representa profesionalización sin pérdida de alma, demostrando que la música buena puede ser bailable y profunda, crítica y entretenida, respetando la inteligencia del oyente mientras invita cuerpo y mente a participar activamente.
